miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cae la lluvia.

Cae la lluvia. Mi mente borrosa por nubarrones,
me nubla la neblina y mis ego-depresiones.
Me está hablando un poeta por mi auricular,
me encuentro pensamientos que no soy capaz de articular.

Car la lluvia. Mis ojos no pueden ver las estrellas
por romper ese mensaje y no meterlo en la botella.
El cielo gris me impide ver señales.
Incomprensiblemente feliz al ver las gotas otoñales.

Cae la lluvia. Mi olfato en ausencia, no huele nada
tan solo la presencia de la tierra mojada,
y un diluvia universal está ahogando mi mundo.
Mi Atlántida se hunde entre los brazos de Saturno.

Cae la lluvia. Mi boca taciturna solo dice
gritando en silencio que las gotas me higienicen
de toda incertidumbre de esta urbe animal.
Mientras veo pasar la lluviaal otro lado del cristal.

Cae la lluvia.

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