miércoles, 15 de septiembre de 2010

La princesa y la Luna.

Érase una vez una princesa
que soñaba con ir a la luna.
Cansada de la Tierra y sus proesas
deseaba hallar alli fortuna.

Entonces, fue a buscar al carpintero
y le pidio una gran escalera.
Él dijo: -No llegarás al cielo,
pues no poseo tanta madera.

Cuando la princesa se asomaba
a la ventana, se estremecía
se la tierra vanal y vacía
que a su gran castillo rodeaba.

La miraba y soñaba con viajar
hasta ella para no tener más problemas.
-Quiero irme a la Luna para dejar
este lugar o moriré de pena.

-¿Por qué no puedo ir a la Luna?
se preguntaba,
A lo que el águila le respondía
-¡No llegarás allí sin alas!

Entonces, mientras buscaba y buscaba
entre los pasillos de su corte
Halló, in situ, una vieja sabia maga
criada de su padrastro el rey consorte.

- Vieja sabia,¿cuál será mi cura?
- La cura es aceptar tu realidad.
- Doncella infeliz, ¡deja de mirar a las estrellas!

Y comprendió que la cura no era la luna,
la cura no estaba en la soledad,
la cura estaba en ella.

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